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de biologia humana
programació
oficial de biologia humana (matèria optativa batxillerat)
Fibrosi quística
-fonaments
teòrics previs-
<<"Pobre
niño aquel que, al besarlo, su frente sabe a sal. Un embrujo
pesa sobre él y no tardará en morir." Esta
creencia de la cultura popular, arraigada en los países
nórdicos de Europa, constituye una añeja referencia
a la fibrosis
quística, enfermedad frecuente y de origen genético.
Como el dicho refleja, esta afección, que de manera irremisible
llevaba al niño a una muerte prematura, se identificaba
por el excesivo contenido de sal en el sudor. La frente salada
es, sin embargo, una manifestación benigna, si tenemos
en cuenta que esa anomalía hereditaria puede destruir
los pulmones y producir graves alteraciones en el páncreas,
intestino e hígado.
A principios de los años ochenta los investigadores se
aprestaron a identificar la alteración genética
responsable de la fibrosis quística. Después de
más de un decenio de trabajo tenaz, aislaron el gen afectado
y localizaron la mutación que suele desencadenar la enfermedad.
Desde entonces, merced a una cascada impresionante de descubrimientos,
se ha averiguado que la proteína producida a partir del
ADN sano, se comporta a la manera de canal a través del
cual el cloruro entra y sale de las células.
Ahora se trabaja en la vinculación del transtorno del
movimiento del cloruro con la manifestación paladina de
la sintomatología que acompaña a la fibrosis quística.
Hacia finales de los años cuarenta
los médicos se percataron de que los conductos y vías
de los órganos afectados por la fibrosis quística
acostumbraban obstruirse con secreciones muy espesas. En el páncreas,
por ejemplo, los conductos que vierten las enzimas digestivas
en el intestino están casi siempre taponados, con lo que
se altera la capacidad del organismo para digerir alimentos y
extraer de ellos los nutrientes.
En el pulmón son los bronquios y bronquiolos los que se
obstruyen. En situación de normalidad, estas vías
se revisten de una capa de moco que atrapa partículas
inhaladas y las lleva hasta la garganta para su expulsión;
pero en los pacientes con fibrosis quística, el moco es
muy espeso y su eliminación difícil.
Pero hay más: las bacterias atrapadas en el árbol
bronquial provocan infecciones que tienden a prosperar y lesionan
el tejido pulmonar al atraer células inmunitarias que
segregan enzimas y otras sustáncias lesivas. Con el transcurso
del tiempo, la infección crónica destruye progresivamente
las vías bronquiales, lo que añadido a la obstrucción
de éstas termina en un fallo respiratorio.
Hoy se sabe que la fibrosis quística es una de las enfermedades
de origen genético más frecuentes, que afecta fundamentalmente
a personas de raza blanca. Alrededor del 5 por ciento de los
individuos de raza blanca de los Estados Unidos son portadores
asintomáticos que llevan en sus células una versión
mutante del gen. Aproximadamente uno de cada 2.500 niños
de ascendencia europea es portador de dos copias defectuosas
y padece la enfermedad. Por seguir con el ejemplo norteamericano,
eso significa que cada año se presentan 1.000 casos nuevos
y que en la actualidad alrededor de 30.000 padecen la enfermedad.
En los años ochenta se vió que el funcionamiento
del tejido epitelial se resentía en todos los órganos
afectados por la fibrosis quística. (El epitelio es una
capa de células que forma una barrera entre los distintos
compartimientos del organismo; estas capas celulares, que a menudo
segregan moco, tapizan el intestino y muchos conductos) Se abrieron
en particular dos líneas de investigación que terminaron
por mostrar que los epitelios de estos enfermos eran bastante
impermeables para el cloruro. Es decir, en el tejido epitelial
había algún canal transportador de cloruros que
no funcionaba correctamente.
Producido en la base de las glándulas sudoríparas,
el sudor fluye hacia la superficie de la piel a través
de un estrecho conducto. En un comenzo, el sudor es una solución
rica en iones de sodio y cloruro, los constituyentes de la sal
común; más, a medida que el líquido recorre
el conducto glandular, los iones se escapan hacia el interior
del epitelio, dejando detrás el agua. Así, el sudor
que sale a la superficie de la piel y la enfría es sólo
ligeramente salino. En los enfermos con fibrosis quística,
por el contrario, la incapacidad del tejido epitelial para absorber
el cloruro y la consiguiente alteración de la absorción
de sodio de la luz del conducto glandular hacen que la sudor
retenga un exceso de cloruro y sea muy salino.
Otra línea de investigación se centró la
atención en los pulmones. Descubrieron que el flujo de
los cloruros del tejido epitelial hacia la luz de las vías
respiratorias aparecía amortiguado en tanto que se elevaba
la captación del sodio por el epitelio. Se ha corroborado
también la aminoración del transporte de cloruros
en el epitelio de los conductos pancreáticos de ratón
y en el intestino de los pacientes.
Hoy sabemos que la proteina CFTR (regulador de la conductancia
transmembranal de la fibrosis quística) forma un canal
de cloruro en la membrana celular.
Muchas proteínas, entre ellas la molécula normal
de CFTR, se procesan una vez sintetizadas. Adquieren algunos
grupos glucídicos en el retículo endoplasmático;
después, adquieren nuevas moléculas de azúcar
en el aparato de Golgi, antes de emigrar a la membrana celular.
La proteína mutante, por el contrario, no abandona el
retículo endoplasmático; su migración se
detiene por la presumible razón de que el "sistema
de control de calidad" de dicho compartimiento celular percibe
el plegamiento inadecuado de la proteïna. En efecto, las
proteïnas reputadas defectuosas se marcan para su degradación
antes de permitir su ulterior procesado.
En pacientes de fibrosis quísitica
se han encontrado centenares de mutaciones que residen en el
mismo segmento del cromosoma 7. Muchos de estos cambios bloquean
el camino de la proteína hacia la membrana celular. Algunas
mutaciones impiden la síntesis de proteína, y otras
que permiten su fabricación e inserción en la membrana
celular se oponen a que la molécula de CFTR opere de forma
debida.
En general, las personas cuyas células poseen dos copias
del gen con la mutación de la fibrosis quística
tienden a padecer la enfermedad en su forma más grave,
por la probable razón de que la proteína consigue
sólo en escasa proporción, o no lo logra en absoluto,
salir del retículo endoplasmático. En los pacientes
cuyos genes permiten al menos que algunas de las moléculas
de CFTR alcancen la membrana celular para transportar cloruros
en cierto grado, esta actividad residual puede atenuar algunos
de los síntomas más graves. Pero no siempre ocurre
así, por lo que no podemos predecir qué acontecerá
en cada caso individual. En efecto, dos pacientes con idénticas
mutaciones en ambas copias de su gen CFTR pueden diferir notablemente
en el grado de alteración de sus órganos. Tal divergencia
obedece a la presumible intervención, en el curso de la
enfermedad, de otros factores genéticos y ambientales
cuya naturaleza desconocemos.
Deja un regusto amargo saber que el conocimiento creciente de
los defectos genéticos sigue sin explicar por qué
la alteración del transporte de cloruro en el epitelio
pulmonar afecta al transporte de sodio y por qué estos
cambios conducen a la acumulación de moco en el árbol
bronquial. Se ha descubierto, además, que las glándulas
submucosales, productoras de moco y situadas bajo la superficie
del epitelio, producen una gran cantidad de proteïna CFTR.
¿Qué papel desempeñan tales glándulas
en la enfermedad? Algo que desconcierta aún más
en las vías respiratorias de los pacientes con fibrosis
quística es la mayor predisposición a sufrir infecciones
por ciertas bacterias. Así, menudean las infecciones de Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus.
¿Cumple la proteína CFTR
otras funciones, además de las relacionadas con el canal
de cloruro? Se habla de la posibilidad de que el CFTR regule
canales de cloruro distintos. Se supone también que podría
alterar indirectamente la composición de la mezcla de
azúcares en la superficie epitelial, para primar la colonización
por determinadas bacterias.
Tal vez algún día logremos introducir la proteïna
CFTR purificada en las células que la demandan; los trabajos
realizados con cultivos celulares han demostrado que las moléculas
de la proteïna pueden corregir el flujo de cloruros en las
células portadoras de una mutación en el gen CFTR.
La opción que despierta el máximo interés
es la de la terapia génica, que insertara una copia del
gen CFTR en las células que lo necesitaran. El ADN insertado
en las células diana debería dirigir la síntesis
de la proteïna CFTR normal y corregir el trastorno bioquímico
primario que subyace bajo la fibrosis quística.
El método mejor estudiado de terapia
génica es el que se basa en la capacidad que exhiben los
virus para penetrar en las células, llevando consigo su
ADN. Los autores se han fijado en los adenovirus, porque tales
microorganismos infectan las vías respiratorias del hombre
produciendo una enfermedad relativamente inocua: el resfriado
común. Podemos modificar los adenovirus de dos formas.
En primer lugar, se eliminan genes víricos para evitar
que lo virus se reproduzcan en las células y cause la
sintomatología; en segundo lugar, el ADN escindido se
reemplaza con el gen CFTR.
Aun cuando se descubriera el método
ideal de inserción de genes a través de virus,
habría que hacer frente a otro problema. La mayoría
de las células del tejido epitelial se reemplazan cada
pocos meses. Por tanto, la terapia génica tendría
que administrarse varias veces al cabo del año, al menos
hasta que se consiga que otras células, más escasas
y de vida más prolongada, recibieran de manera permanente
un gen CFTR normal. Otro inconveniente que constituye una fuente
de preocupación, es que la gente responde a los adenovirus
con una respuesta inmunitaria que acaba eliminando los microorganismos
y evitando la infección repetida. Para que la terapia
génica triunfara, habrían de encontrarse maneras
de "ocultar" los adenovirus a la vigilancia del sistema
inmunitario o crear otros vectores que no desencadenaran ninguna
respuesta inmunitaria.
Una opción alternativa al empleo
de los virus sería la de recubrir el gen terapéutico
con moléculas lipídicas no reconocibles por el
sistema inmunitario, pero que, no obstante, permitiese al ADN
penetrar en las células.>>
(Text adaptat de l'article:
"Fibrosis quística" de Michael J. Welsch i Alan
E. Smith, Investigación y Ciencia, febrer de 1996)
Qüestions:
- 1.- Un
nen afectat de fibrosi quística, quins símptomes
presenta?
- 2.- En
quins teixits corporals
podem situar la causa d'aquesta malaltia?
- 3.- Segons
aquest text, quina és la funció de l'aparell de
Golgi? I, quines funcions té el reticle endoplasmàtic?
- 4.- Què
és la teràpia gènica?
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